Una vez siendo yo pequeña la flecha del tiempo me atravesó la mano.
Podríamos pensar que ese suceso distorsionó mi cerebro, pero generalmente la respuesta más sencilla es la más acertada: yo ya tenía el cerebro de aquella manera.
Por qué?
Ni idea.
El tiempo ¿pasa?; el ¿tiempo? pasa.
Ésta es la respuesta.
He aquí la terrible simetría.
El día a día lineal y la invariante extramuros.
Y suceden al mismo “tiempo” aunque la segunda se le haya olvidado a algunos.
En muchos casos es más que razonable ya que la vida-aquí-y-ahora-lineal es harto jodida; una panda de lerdos impresentables manejan el mundo a su antojo y parece que nada puede cambiar eso.
Florece la angustia, la apatía, el asco, la aparente insoportable levedad del ser.
Es inútil la existencia? … ya, ya, ya, algunos se definen como existencialistas, no? Jeje.
Yo creo en el individuo pero nunca he sido capaz de separarlo de su esencia y limitarlo a su existencia temporal cartesiana.
Me cago en el diédrico y el espacio euclídeo y la madre que lo parió!!!
(Perdonad, niños, las sibilas también se cabrean).
Entonces, sí, debemos continuar sobreviviendo.
Eso implica sobrevivir en el día a día, y simétricamente, permanecer en la invariante.
Si uno falla, el otro cae.
Inevitablemente.
Y viceversa.
El quid está en saber cómo aguantar tanta tontería gratuita sin despeinarse.
Porque, como bien dice Karlief, si no vives tu vida estarás condenado a repetirla.
Noches
P.D. 1:
“You have to make the right choice. As long as you don't choose, everything remains possible”
Mr. Nobody, Jaco Van Dormael

P.D. 2: “ideal evadido”? ein?
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